Si te cuesta imaginar los domingos sin asado pero estás considerando la idea de cambiar tus hábitos de alimentación, este artículo te va a interesar. 

Por Graham Hill (Activista ambiental, fundador del movimiento “Treehugger”)

Hace cosa de un año me hice la siguiente pregunta: “¿Cómo, sabiendo lo que se, no soy vegetariano?” Al fin y al cabo, soy uno de esos “chicos verdes”. Me crié en una cabaña con padres hippies. Hice una página web llamada “Treehugger” (“abraza árboles”).  Me importan estas cosas. Sabía que con tan sólo comer una hamburguesa por día el riesgo de muerte es tres veces más alto. Y la crueldad. Sabía que 10 mil millones de animales se crían cada año para el consumo de carne y se crían en granjas de producción masiva bajo condiciones que nosotros, hipócritamente, no querríamos para nuestros perros, gatos y otras mascotas. Sorprendentemente, la producción de carne es más tóxica para el medio ambiente que todos los sistemas de transporte juntos: coches, trenes, aviones, colectivos, barcos….todos. Y la carne de vaca necesita 100 veces más agua que la mayoría de los vegetales comestibles para su producción.

Sabía también que no era el único. Nuestra sociedad come el doble de carne que la de los años 50. Así que, lo que una vez fue un “gustito” de tanto en tanto ahora es un plato principal, mucho más frecuente. Así que realmente, cualquiera de éstas razones bastarían para hacerse vegetariano. Aun así, ahi estaba, dele y dele , zampándome un buen bife.  ¿Qué me lo impide entonces? Me di cuenta de que sólo podía elegir entre una proposición disyuntiva. Era una de dos: o eres carnívoro o eres vegetariano. Y creo que aún no estaba preparado. Imagínate tu última hamburguesa. Así que mi sentido común y mis buenas intenciones estaban en conflicto con mis papilas gustativas. Me comprometí a hacerlo en otro momento, un momento que, como era de esperar, nunca llegó ¿esto les resulta familiar?

Así que me pregunté, ¿podría existir otra solución? Pensé sobre eso. Y la encontré. La llevo practicando desde hace un año, y es estupendo. Lo llamo “vegetarianismo de lunes a viernes”. El nombre lo dice todo. De lunes a viernes, nada que tenga cara. Los fines de semana tú eliges. Simple. Si quieres ir  todavía más allá recuerda, las principales culpables en lo que se refiere al daño a la salud y al medio ambiente son las carnes rojas y las procesadas, así que deberías cambiarlas por algún buen pescado, criado de forma sostenible. Son dos reglas estructuradas así que son fáciles de recordar. Y no importa romplerlas de vez en cuando, después de todo, si eliminas la carne durante cinco días a la semana estás prescindiendo del 70% de tu consumo de carne.

El programa ha sido fabuloso, vegetariano semanal. He reducido mi huella en el ecosistema y también la contaminación, me siento mejor cuando pienso en los animales… incluso ahorro dinero. Y lo mejor de todo, estoy más sano. Sé que voy a vivir más, e incluso he perdido algo de peso.

Así que, por favor, pregúntense si hacerlo por su salud, por su bolsillo, por el medio ambiente, por los animales…¿qué es lo que les impide ser vegetarianos de lunes a viernes? Después de todo, si todos nosotros comiéramos la mitad de carne, sería como si la mitad de nosotros fuéramos vegetarianos.

Artículo tomado de la presentación de Graham Hill en TED (Ideas que Vale la Pena Difundir)