Las grasas y sus efectos hormonales

Varios de los más comunes tipos de cáncer están ligados a hormonas sexuales. Esto es cierto para el cáncer de mama, útero, ovarios, próstata y tal vez otros. La cantidad de hormonas en nuestro cuerpo y sus acciones están determinadas en gran parte por los alimentos que consumimos.

Los alimentos grasosos afectan nuestro cuerpo de diversas maneras y tienen una marcada influencia en la actividad hormonal del organismo. Primero, las dietas ricas en grasas aumentan los niveles sanguíneos de estrógenos, las hormonas sexuales femeninas. Se sabe que muchos tumores de mama son “alimentados” por estrógenos. Los estrógenos son hormonas normales y esenciales tanto para mujeres como para hombres, pero cuanto más estrógeno haya disponible, mayor es el estímulo hacia ciertos tipos de cáncer de mama.

En dietas ricas en grasas los niveles de estrógeno aumentan. Cuando una mujer adopta una dieta baja en grasas, sus niveles de estrógeno disminuyen notablemente en un corto tiempo (Ref. 31-33)
Los vegetarianos presentan niveles de estrógenos marcadamente más bajos que las personas no vegetarianas, en parte por el bajo contenido de grasa en la dieta. Adicionalmente, poseen más cantidad de ciertas moléculas transportadoras llamadas globulinas de unión a hormas sexuales, que circulan en el cuerpo y tienen la función de adosarse a las hormonas sexuales manteniéndolas inactivas hasta que sean necesarias. Los alimentos grasos hacen lo opuesto: aumentan los estrógenos y reducen los niveles de proteínas transportadoras que deben mantener a las hormonas sexuales bajo control.

Las grasas animales son, aparentemente, más problemáticas que los aceites vegetales. Un estudio comparó la dieta de 250 mujeres con cáncer de mama con 499 mujeres sin cáncer (ambos grupos de la misma provincia del noroeste de Italia)

Los dos grupos se habían alimentado con la misma cantidad de aceite de oliva y carbohidratos. Pero lo que diferenció al grupo de pacientes con cáncer fue su mayor ingesta de carne, quesos, manteca y leche. Las mujeres que consumen más productos de origen animal tienen una probabilidad hasta 3 veces mayor de contraer cáncer que otras mujeres (Ref. 34)

 Si bien las comparaciones trans culturales han indicado que las grasas animales son el principal problema, los aceites vegetales están también bajo sospecha. Un elevado consumo de aceites vegetales puede afectar también los niveles de estrógenos, y, como veremos más adelante, pueden incrementar los radicales libres causantes del cáncer. De modo que no basta con reemplazar el tipo de materia grasa con la que se fríe el pollo. La mejor dieta es la que elimina los productos de origen animal a la vez que mantiene al mínimo el consumo de materias grasas tales como los aceites vegetales.

Ciertos alimentos tienen beneficios especiales. Un ejemplo de esto es la soja, que contiene compuestos naturales llamados fitoestrogenos. Estas sustancias son estrógenos de muy baja actividad hormonal que pueden ocupar los receptores de las células mamarias, desplazando a los estrógenos internos. El resultado es una disminución en la estimulación hormonal sobre las células mamarias. La soja es un elemento básico en la dieta de los países asiáticos y puede ser un factor determinante en la baja incidencia de cáncer en estos países. (Ref. 35)

Artículo tomado de “The Cancer Project”. Los conceptos publicados no deben ser interpretados como indicaciones médicas. El objetivo de este sitio es la difusión de conocimientos y en ninguna medida intenta reemplazar los controles médicos.

Referencias
31. Rose DP, Boyar AP, Cohen C, Strong LE. Effect of a low-fat diet on hormone levels in women with cystic breast disease. 1. Serum steroids and gonadotropins. J Natl Cancer Inst 1987;78(4):623-6.
32. Ingram DM, Bennett FC, Willcox D, de Klerk N. Effect of low-fat diet on female sex hormone levels. J Natl Cancer Inst 1987;79:1225-9.
33. Goldin BR, Gorbach SL. Effect of diet on the plasma levels, metabolism and excretion of estrogens. Am J Clin Nutr 1988;48:787-90.
34. Toniolo P, Riboli E, Protta F, Charrel M, Cappa AP. Calorie-providing nutrients and risk of breast cancer. J Natl Cancer Inst 1989;81:278.
35. Messina MJ, Barnes S. The role of soy products in reducing risk of cancer. J Natl Cancer Inst 1991;83:541-6.