Si donaste sangre, regalaste vida. Volvé a donar, muchos lo necesitan.

El donante es alguien bueno, que ama, que hace el bien sin mirar a quien y que es solidario. Quizás no se sienta muy seguro, pero transmite seguridad. Aprovecha la oportunidad de ser generoso con un poco de sí y sabe el riesgo que corre solo quien necesita sangre y no la tiene. El donante de sangre sabe que cada dos segundos, aproximadamente, alguien necesitará una transfusión. Muchas veces, es un héroe anónimo, pero siempre reconocido. De manera rápida, ayuda a quien lo necesita y nunca se arrepiente.

No le importa el pinchazo aunque, en algunos casos, cierre los ojos y enfrente el miedo en favor de desconocidos, porque ve, en esta situación, una oportunidad para superar el miedo a la aguja. Después de todo, existen cosas que duelen más y no hacen tanto bien.

El donante de sangre es miembro honorario de un “club” donde no se paga cuota anual, pero se reciben muchos beneficios; se siente bien y hace algo diferente. El donante de sangre es altruista, es el santo del día, es una persona buena que hace buenas acciones. Si es hombre, puede donar a cada dos meses y hasta cuatro veces por año y este gesto tendrá valor el año entero. 

El donante es alguien admirable de quien los padres y familiares se enorgullecen. Es alguien con buena sangre. No es egoísta y, con solo una donación, llena tres corazones de esperanza. De negativo, el donante solo tiene la sangre, llena de plaquetas que actúan positivamente. Es decir, no importa cuál es su tipo de sangre, siempre hay alguien que la necesita. El País entero es parte de la misma familia y, el donante, este pariente querido, no dejará al otro sin nada. Reconoce que su sangre es tan buena que no la guarda solo para sí. El donante sabe que es mejor donar que recibir; lleva la solidaridad en las venas.

El donante sabe que, a la hora de donar, todo el mundo es igual. No existe rico, pobre, raza, credo o color. Él tiene un buen corazón y su sangre es aun mejor. El donante tiene “sangre azul” porque es noble.

Esa persona fantástica que dona sangre no tiene carencia afectiva y es “mimada” en el lugar de donación como en casa. Es alguien importante e interesante de quien todos se preocupan y le prestan atención. Aparentemente, hace algo pequeño, pero en realidad, es una obra grande la que hace cuando estira su brazo por unos minutos. El donante salva vidas con solo 450ml que no hacen falta en el cuerpo, pero que hacen gran diferencia en la vida de otro. Él sabe que el homocentro carece de buenas intenciones.

El donante de sangre dona algo que no tiene sustitución. Es alguien especial que tiene actitud, consciencia y valor. Él vive y permite que otros vivan, ayuda a que las familias continúen unidas, hace que viva el amor de alguien y hace algo que los médicos no pueden hacer.

Ese ser tan amable no tiene hora exacta para donar, pero dona cuando es necesario. Aparece sin avisar e incluso así hace felices a las personas porque lleva lo que le falta a alguien para vivir. A él le importa el hijo o hija de desconocidos; cambia una historia, incluso sin saberlo.

El donante muestra a todos que el mundo tiene esperanza. Es un ciudadano al que todos quieren abrazar y que hace la mejor cosa del mundo. Él sabe que una sangre buena es la sangre donada. Es una persona única a la que no le importa ser igual. Es alguien con un corazón tan grande que sabe que amar nunca está de más.

¡Feliz día del donante de sangre!

Citado de http://www.vidaporvidas.com