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“Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios , y decían: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres “(Lucas 2:13,14)

Imagina una noche, allá en Belén, hacia el año 4 a.C

Sin cama, solo paja: no hay sol, solo sombras oscuras. No tienen mantas, solo harapos. El aire está lleno del olor al ganado que llena el establo. No se oyen cantos, solo las bestias rumiando. En lugar de un festín solo hay para comer un poco de pan, viandas de viajeros. Familia? nadie, solo extraños curiosos. Los regalos costosos brillan por su ausencia, solo hay un bebé recostado en la paja.
Así fue la primera Navidad. Pero en toda la historia del mundo, nunca hubo un regalo más precioso o caro que este. El trono que se yergue junto al Padre está vacío. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Juan 3:16

nacimiento-de-jesus“Hagan de la Navidad una bendición para ustedes y para los demás. El nacimiento de Jesús fue celebrado por las huestes celestiales. Los ángeles de Dios, con la apariencia de una estrella, condujeron a los magos en su misión de buscar a Jesús. Vinieron con regalos y ofrendas valiosas de incienso y mirra, para rendir tributo al infante Rey predicho en la profecía. Los magos siguieron, con la seguridad y con gran gozo, a los brillantes mensajeros. (RJ 365.2)

Los ángeles aparecieron a los humildes pastores que en la noche cuidaban los rebaños en los campos de Belén. Primero les apareció un ángel vestido con la panoplia celestial, y fue tal la sorpresa y e terror de los pastores que sólo atinaron a contemplar con indescriptible asombro la maravillosa gloria del visitante celestial. El ángel del Señor vino y les dijo: “No temáis, porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Lucas 2:10,11

Entonces los oídos mortales escucharon la melodía del cielo, y el coro celeste regresó al cielo mientras concluía aquel himno memorable. la luz se extinguió y las sombras de la noche cayeron de nuevo sobre las colinas y las llanuras de Belén: pero quedó en los corazones de los pastores el cuadro más brillante que ojos mortales hayan visto alguna vez, y la bendita promesa y certeza del advenimiento del Salvador de los hombres a nuestro mundo, que llenó los corazones de alegría y gozo, mezclados con la fe y el maravilloso amor a Dios.” The Review and Herald, 9/12/1884. Ellen White