BANNER 10 DIAS DE ORACION

Desde el momento en que Jesús ascendió al cielo luego de su resurrección ha quedado sobre los hombros de sus seguidores un gran privilegio y una gran responsabilidad: la de compartir las buenas noticias de la Salvación en Cristo Jesús y el anuncio de su segunda venida. (Hechos 1:3-11)

Dos milenios han pasado desde entonces y seguimos aquí, tratando de cumplir con la misión en un mundo que parece alejarse más y más de Dios.

El desafío sigue allí ante nosotros, esperando a que decidamos asumir nuestra responsabilidad en llevarlo a cabo pero… nos falta algo. Esto es más que una sensación, es un hecho. Es hora de despertar y ponernos en acción!

El próximo 28 de febrero comienza un período de 10 días en el que la Iglesia Adventista del Séptimo día invita a todas las personas de buena voluntad sin distinción de credo ni nacionalidad  que deseen ser bendecidas con la presencia del Espíritu Santo a que se sumen en oración. Pedimos a Dios un Reavivamiento y una Reforma.

Será solo el comienzo de un gran despertar. Comienza con 10 días de oración y culmina con 10 horas de ayuno, en comunión, rogando juntos a Dios por el derramamiento del Espíritu Santo.

Sumamos a esta propuesta una más: bajar el nivel de ruido en nuestros canales de comunicación con el Cielo.

Como? a través del “Ayuno Audio-Visual”. Así como al ayunar nos abstenemos de ingerir alimentos, el  ayuno audio-visual impide que invadan nuestra mente mensajes e imágenes que no están en armonía con la Palabra de Dios. La propuesta es limitar al mínimo la exposición a los medios de comunicación y que al hacerlo, seamos muy selectivos en la calidad de lo que consumimos.

A la hora de elegir, puede ser de ayuda hacernos esta pregunta: estaría Dios de acuerdo con lo que estoy mirando y escuchando?  esto que estoy mirando y escuchando, me hace mejor persona?

Ocupemos el tiempo que usualmente dedicamos a la televisión, radio e internet con actividades que preparen nuestra mente y nuestros sentidos para recibir la presencia de Dios en nuestra vida:

-Leyendo textos que nos inspiren y nos acerquen a Dios (empezando por su Palabra, la Biblia!)

-Conversando con la familia y jugando con ellos.

-Tomando tiempo para estar a solas meditando y hablando con Dios, abriéndole nuestro corazón y compartiendo nuestros planes con El como si lo hiciéramos con el más cercano de nuestros amigos.

-Cuidando nuestra salud: preparando una comida saludable, haciendo ejercicio, descansando más.

Dejemos de lado las noticias, la frivolidad, la violencia y los mensajes que nos impulsan a consumir más productos que ni siquiera necesitamos. Hagamos la prueba por 10 días! Puede ser solo el comienzo de una vida renovada en Cristo.

“La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra. Debe haber esfuerzos fervientes para obtener las bendiciones del Señor, no porque Dios no esté dispuesto a conferirnos sus bendiciones, sino porque no estamos preparados para recibirlas. Nuestro Padre celestial está más dispuesto a dar su Espíritu Santo a los que se lo piden que los padres terrenales a dar buenas dádivas a sus hijos. Sin embargo, mediante la confesión, la humillación, el arrepentimiento y la oración ferviente nos corresponde cumplir con las condiciones en virtud de las cuales ha prometido Dios concedernos su bendición. Solo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento” (Eventos de los últimos días, p. 193).

Hechos 1:3-11 NVI

Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios. Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó:

—No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con[a] agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.

Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron:

—Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?

—No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús—. Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. 10 Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

11 —Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse.

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