El sábado 28 de febrero pasado finalizaron los 10 Días de Oración. Todos los que participamos en su totalidad o parcialmente fuimos bendecidos en abundancia.

Nos motivaron los temas presentados, el compartir las vivencias personales y sobre todas las cosas, el estar “unánimes, juntos” como familia de la iglesia.

Hemos sido reavivados, fuimos llamados a salir de la rutina y del adormecimiento de una fe nominal y de una religión. Fuimos llamados a vivir una verdadera Relación con nuestro Dios y a mostrarlo en nuestra vida y nuestras acciones cotidianas.

Que la energía de estos días vividos y la alegría de las horas compartidas no se diluya en el trajín cotidiano.

La oración es una herramienta poderosa para transformar nuestra vida y las de quienes nos rodean. Hacemos nuestras las palabras del Pr. Erton Köhler “Unámonos en una oración ferviente y constante, que nace de un corazón contrito que se reconoce pecador, incapaz de resolver algo por si  mismo, y necesitado de una total dependencia del Cielo.”

Compartimos el mensaje del sábado, a cargo del Pastor Bruno Raso, vicepresidente de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Esperamos que sea de bendición para todos.

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