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Iglesia Adventista de Castelar

Noticias de la Comunidad Adventista de Castelar, Buenos Aires

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Jesús

La Esperanza llega a tu casa

Te invitamos a compartir a través de internet una experiencia que  dará un giro positivo a tu vida. 

Encontrate con la Gran Esperanza  a través de http://www.envivo.esperanzaweb.com 

La cita: 23 al 30 de noviembre

Esperanza2

Un mensaje personal del Pr. Bruno Raso

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150 años de una Iglesia que Espera

La Iglesia Adventista del Séptimo Día celebra este 21 de mayo su 150 aniversario.

Sus orígenes pueden rastrearse a partir del Movimiento Millerista de la década de 1840. El movimiento Millerista recibe su nombre de William Miller.

Miller comenzó a estudiar la Biblia, utilizando una concordancia cómo su única ayuda de estudio. A través de su conocimiento de la historia, se dio cuenta que los eventos descritos en el libro de Daniel capítulos 2 y 7 correspondían a eventos históricos. Interpretó la profecía de “los 2300 días” de Daniel 8:14 concluyendo que la segunda venida de Cristo ocurriría en o antes del 22 de octubre de 1844. Como Cristo no regresó en esa fecha, el episodio se llegó a conocer como “el Gran Chasco”.

Un pequeño grupo de Milleristas creía que sus cálculos habían sido correctos, pero que su comprensión de la purificación del santuario era equivocada, y comenzaron a enseñar que otra cosa había sucedido en 1844. Este grupo fue el que se constituyó más tarde en la Iglesia Adventsita del Séptimo Día. 

De acuerdo a la enseñanza de los Adventistas, el retorno de Cristo puede ocurrir muy pronto, aunque existe la determinación de nunca fijar fechas para su retorno, en armonía con el Evangelio según San Mateo, que dice, “el día y la hora nadie sabe” (Mateo 24:36).

Si bien los orígenes se remontan al movimiento millerita, y muchos cifran el origen el 22 de octubre de 1844, la Iglesia Adventista del Séptimo Día se organizó oficialmente el 21 de mayo de 1863 contando con unos 3.500 miembros organizados en 125 iglesias o grupos.

Entre sus fundadores se destaca Ellen G. White, cuya extensa obra sigue siendo respetada actualmente por los adventistas.

Gran parte de la teología de la Iglesia Adventista corresponde a las enseñanzas evangélicas, tales como la de la Deidad (Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo), el estado inconsciente de los muertos y la doctrina de un «juicio investigador». La iglesia es también conocida por su énfasis en la alimentación, la salud y el respeto por los animales6 que es la ordenada por Dios desde el principio de la creación (Génesis 1:29), sus doctrinas las cuales están completamente basadas en la Biblia, su promoción de la libertad religiosa, y sus principios y estilo de vida que los diferencia.

Con el lema “Unidos para la Misión” traducido a la mayoría de idiomas del mundo, la denominación celebra el 150 aniversario subrayando el marcado carácter de servicio y compromiso social que tiene la Iglesia Adventista.

150 años de Adventismo

La Iglesia Adventista cuenta con más de 18.000.000 de miembros, y está presente en 208 países del mundo de los 232 países reconocidos por la ONU, con más de 140.000 iglesias donde se reúnen cada semana.

La Iglesia Adventista hace énfasis en la educación como derecho fundamental. Por ello, cuenta con un sistema educativo que en este momento beneficia a más de 1.750.000 alumnos en todo el mundo en 7.771 instituciones educativas y 112 universidades.

La Iglesia Adventista también promueve la salud como parte de su misión y servicio. Por ello, se dedica a ayudar a las personas a través de sus 589 instituciones y hospitales dedicados a esta labor. También promueve una alimentación saludable y muestra de ello son sus 20 fábricas de alimentos saludables en todo el mundo.

La literatura es un medio importante para esta denominación. Puesto que la página impresa lleva mensajes de esperanza, educación y formación para tener buena salud, la Iglesia Adventista cuenta con 62 casas editoras.

El compromiso social se canaliza a través de la Agencia Adventista para el Desarrollo y Recursos Asistenciales, ADRA, a través de la cual trabaja con proyectos de ayuda al desarrollo en más de 120 países.

El objetivo de todo este esfuerzo es compartir un mensaje de fe, de esperanza y de salvación, haciéndolo en 927 lenguas diferentes.

10 Días de Oración y ruego por el Espíritu Santo


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Siguiendo la lectura de la Biblia y de la guía de estudio “10 días en el Aposento Alto” buscamos con ansias conocer más acerca del evento que transformó a los seguidores de Jesús en campeones de la fe.

Luego del Pentecostés, ninguno de los ocupantes de ese salón en el primer piso, volvió a ser el mismo. El mundo tampoco volvió a ser el mismo. La promesa de una nueva lluvia del Espíritu Santo en nuestros tiempos es tan real como lo fue para los primeros cristianos.

Queremos estar preparados para recibirla! Te invitamos a unirte en oración siguiendo este programa.

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10 DÍAS DE AYUNO AUDIO-VISUAL

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Desde el momento en que Jesús ascendió al cielo luego de su resurrección ha quedado sobre los hombros de sus seguidores un gran privilegio y una gran responsabilidad: la de compartir las buenas noticias de la Salvación en Cristo Jesús y el anuncio de su segunda venida. (Hechos 1:3-11)

Dos milenios han pasado desde entonces y seguimos aquí, tratando de cumplir con la misión en un mundo que parece alejarse más y más de Dios.

El desafío sigue allí ante nosotros, esperando a que decidamos asumir nuestra responsabilidad en llevarlo a cabo pero… nos falta algo. Esto es más que una sensación, es un hecho. Es hora de despertar y ponernos en acción!

El próximo 28 de febrero comienza un período de 10 días en el que la Iglesia Adventista del Séptimo día invita a todas las personas de buena voluntad sin distinción de credo ni nacionalidad  que deseen ser bendecidas con la presencia del Espíritu Santo a que se sumen en oración. Pedimos a Dios un Reavivamiento y una Reforma.

Será solo el comienzo de un gran despertar. Comienza con 10 días de oración y culmina con 10 horas de ayuno, en comunión, rogando juntos a Dios por el derramamiento del Espíritu Santo.

Sumamos a esta propuesta una más: bajar el nivel de ruido en nuestros canales de comunicación con el Cielo.

Como? a través del “Ayuno Audio-Visual”. Así como al ayunar nos abstenemos de ingerir alimentos, el  ayuno audio-visual impide que invadan nuestra mente mensajes e imágenes que no están en armonía con la Palabra de Dios. La propuesta es limitar al mínimo la exposición a los medios de comunicación y que al hacerlo, seamos muy selectivos en la calidad de lo que consumimos.

A la hora de elegir, puede ser de ayuda hacernos esta pregunta: estaría Dios de acuerdo con lo que estoy mirando y escuchando?  esto que estoy mirando y escuchando, me hace mejor persona?

Ocupemos el tiempo que usualmente dedicamos a la televisión, radio e internet con actividades que preparen nuestra mente y nuestros sentidos para recibir la presencia de Dios en nuestra vida:

-Leyendo textos que nos inspiren y nos acerquen a Dios (empezando por su Palabra, la Biblia!)

-Conversando con la familia y jugando con ellos.

-Tomando tiempo para estar a solas meditando y hablando con Dios, abriéndole nuestro corazón y compartiendo nuestros planes con El como si lo hiciéramos con el más cercano de nuestros amigos.

-Cuidando nuestra salud: preparando una comida saludable, haciendo ejercicio, descansando más.

Dejemos de lado las noticias, la frivolidad, la violencia y los mensajes que nos impulsan a consumir más productos que ni siquiera necesitamos. Hagamos la prueba por 10 días! Puede ser solo el comienzo de una vida renovada en Cristo.

“La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra. Debe haber esfuerzos fervientes para obtener las bendiciones del Señor, no porque Dios no esté dispuesto a conferirnos sus bendiciones, sino porque no estamos preparados para recibirlas. Nuestro Padre celestial está más dispuesto a dar su Espíritu Santo a los que se lo piden que los padres terrenales a dar buenas dádivas a sus hijos. Sin embargo, mediante la confesión, la humillación, el arrepentimiento y la oración ferviente nos corresponde cumplir con las condiciones en virtud de las cuales ha prometido Dios concedernos su bendición. Solo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento” (Eventos de los últimos días, p. 193).

Hechos 1:3-11 NVI

Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios. Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó:

—No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con[a] agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.

Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron:

—Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?

—No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús—. Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. 10 Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

11 —Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse.

Ejercicios de respiración profunda (para oxigenar el espíritu)

Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal (1 Pedro 3: 12).

mujer-meditandoCuando murió Guillermo IV de Inglaterra, una niña de diecisiete años dormía en el palacio. Al recibir la noticia de que ahora ella era la reina, cayó de rodillas y pidió al Señor que la guiara durante todos los años venideros. Así la reina Victoria inició uno de los reinados más destacados de la historia de Inglaterra.

La célebre Fanny Crosby siempre oraba antes de intentar escribir un himno. Si tenemos en cuenta que escribió más de ocho mil, se infiere que oró mucho durante su vida.

Martín Lutero dijo que oraba una hora al día, excepto en los días en que sabía que estaría particularmente ocupado. En esos días oraba dos horas completas. Cuanto más atareado estaba, más oraba.

¿Es la oración un elemento vital de tu vida? ¿Con qué frecuencia oras durante el día? ¿Te contentas con las oraciones programadas, como al acostarte, levantarte; antes de desayunar, comer, almorzar?

Quizá deberías hacer lo que hicieron los discípulos, pedir a Jesús que te enseñe a orar. Si se lo pidieras, te enseñaría lo mismo que enseñó a los discípulos, una oración corta y aparentemente sencilla. Como lo muestra The New Bible Dictionary  [Nuevo diccionario bíblico], esto fue lo que enseñó sobre la oración:

Insistencia que reclama la generosidad del Padre (Mateo 7: 7-11)

Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.  »¿Acaso alguno de ustedes sería capaz de darle a su hijo una piedra cuando le pide pan?  ¿O de darle una culebra cuando le pide un pescado?  Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan!

Tenacidad que profundiza la fe en el amor de Dios (Lucas 18: 1-8).

Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre, sin desanimarse.  Les dijo: «Había en un pueblo un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. En el mismo pueblo había también una viuda que tenía un pleito y que fue al juez a pedirle justicia contra su adversario.  Durante mucho tiempo el juez no quiso atenderla, pero después pensó: “Aunque ni temo a Dios ni respeto a los hombres,  sin embargo, como esta viuda no deja de molestarme, la voy a defender, para que no siga viniendo y acabe con mi paciencia.”

Humildad que produce la aceptación de Dios (Lucas 18: 10-14).

«Dos hombres fueron al templo a orar: el uno era fariseo, y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma.  El fariseo, de pie, oraba así: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, malvados y adúlteros, ni como ese cobrador de impuestos.  Yo ayuno dos veces a la semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.”  Pero el cobrador de impuestos se quedó a cierta distancia, y ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!”  Les digo que este cobrador de impuestos volvió a su casa ya justo, pero el fariseo no. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.»

Exaltación propia que oculta el rostro de Dios (Mateo 6: 5).

Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que con eso ya tienen su premio.

Caridad que asegura el perdón de Dios (Mar. 11: 25-26)

 Y cuando estén orando, perdonen lo que tengan contra otro, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.

Sencillez y sinceridad de corazón que agradan a Dios (Mateo 6: 7; 23: 14).

Y al orar no repitan ustedes palabras inútiles, como hacen los paganos, que se imaginan que cuanto más hablen más caso les hará Dios. No sean como ellos, porque su Padre ya sabe lo que ustedes necesitan, antes que se lo pidan. Ustedes deben orar así:

“Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre.

Unidad que propicia la respuesta de Dios (Mateo 18: 19).

Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,

Intensidad que nos vincula con el poder divino (Marcos 9: 14-29).

Cuando regresaron a donde estaban los discípulos, los encontraron rodeados de una gran multitud, y algunos maestros de la ley discutían con ellos. 15 Al ver a Jesús, todos corrieron a saludarlo llenos de admiración. 16 Él les preguntó: ¿Qué están ustedes discutiendo con ellos? 17 Uno de los presentes contestó: —Maestro, aquí te he traído a mi hijo, pues tiene un espíritu que lo ha dejado mudo.18 Dondequiera que se encuentra, el espíritu lo agarra y lo tira al suelo; y echa espuma por la boca, le rechinan los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que le saquen ese espíritu, pero no han podido. 19 Jesús contestó: —¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Traigan acá al muchacho.

Expectativa y fe que obtienen resultados (Marcos 11: 24).

Por eso les digo que todo lo que ustedes pidan en oración, crean que ya lo han conseguido, y lo recibirán.

Entrega a la voluntad de Dios que es vital (Mateo 26: 42).

Por segunda vez se fue, y oró así: «Padre mío, si no es posible evitar que yo sufra esta prueba, hágase tu voluntad.»

El diccionario agrega: «Hay en los dones de Dios cosas que un hombre nunca ha tenido; por lo tanto, “pide”. Otras que se han perdido; por tanto, “busca”. Y puertas que no han sido abiertas; por tanto, “llama”». Dejar de orar es dejar de creer. Así no se puede vivir. ¿Por qué no renuevas ya tu vida de oración? Es una experiencia que definirá tu vida para siempre.

Fuente:  http://myayo.com/

Autor:  Luis SANCHEZ

Volver a ser como niños

Composicion tema la vaca

Lunes sin carne (y el resto de la semana ¡también!)

De la boca de los niños se escuchan las grandes verdades. Lo dice el “saber popular” y también la Biblia.  
Jesús mismo lo reafirma al decir que para entrar en al reino de Dios hay que volver a ser como niños.

 Él (Jesús) llamó a un niño y lo puso en medio de ellos.  Entonces dijo: – Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.   Mateo 18:2-3 NVI

Son muchas las cualidades de los niños que se requieren para que, en algún momento, podamos llegar a la presencia de Dios: humildad, sinceridad, inocencia y amor (¡por mencionar solo algunas!).

Si te preguntás que tiene esto que ver con ser vegetariano, aquí va la respuesta: No está en nuestra naturaleza matar para comer, el gusto por el alimento animal lo adquirimos de quienes nos alimentan cuando todavía no podemos elegir.

Muchos dirán que los humanos somos omnívoros, que cazar y comer está “escrito en nuestros genes”.

Te proponemos este experimento: coloca a un bebé de unos 2 años en su cuna junto con una manzana y un conejito (vivo, no de juguete). Si el bebé se come al conejo y juega con la manzana, eso podría apoyar la idea de que es nuestro instinto matar y comer. Lo más probable es que ocurra lo contrario: ¡es una delicia ver la alegría y emoción en los ojos de una criatura cuando se acerca a un animalito! De inmediato quieren tocarlo, abrazarlo y jugar con él. Quienes tengan niños y mascotas podrán dar fe de este hecho.

Es triste pensar que en algún momento, la educación que recibimos nos hace percibir a algunos animales como mascotas y otros como comida.

¡Volvamos a ser como niños! hará que la vida en la tierra sea más feliz para humanos y animales (y estaremos en mejores condiciones para entrar al Cielo).

Gracias Blog Verde Despertar  http://bcampdera.wordpress.com por compartir! 

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