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Iglesia Adventista de Castelar

Noticias de la Comunidad Adventista de Castelar, Buenos Aires

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Oración

Día 7: Orar por más dominio propio

“P orque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” 2 Timoteo 1:7

Oremos por el Espíritu Santo y un dominio propio de acuerdo con la voluntad del Señor.

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Día 6: Orar para ser más temperantes

“Si pues coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”(1 Corintios 10:31)

Nuestro Señor Jesucristo vino a este mundo como el siervo infatigable de las necesidad del hombre. Vino para quitar la carga de enfermedad, miseria y pecado. Era su misión ofrecer a los hombres completa restauración; vino para darles salud, paz y perfección de carácter.

 

 

Reavivados por la Oración

El sábado 28 de febrero pasado finalizaron los 10 Días de Oración. Todos los que participamos en su totalidad o parcialmente fuimos bendecidos en abundancia.

Nos motivaron los temas presentados, el compartir las vivencias personales y sobre todas las cosas, el estar “unánimes, juntos” como familia de la iglesia.

Hemos sido reavivados, fuimos llamados a salir de la rutina y del adormecimiento de una fe nominal y de una religión. Fuimos llamados a vivir una verdadera Relación con nuestro Dios y a mostrarlo en nuestra vida y nuestras acciones cotidianas.

Que la energía de estos días vividos y la alegría de las horas compartidas no se diluya en el trajín cotidiano.

La oración es una herramienta poderosa para transformar nuestra vida y las de quienes nos rodean. Hacemos nuestras las palabras del Pr. Erton Köhler “Unámonos en una oración ferviente y constante, que nace de un corazón contrito que se reconoce pecador, incapaz de resolver algo por si  mismo, y necesitado de una total dependencia del Cielo.”

Compartimos el mensaje del sábado, a cargo del Pastor Bruno Raso, vicepresidente de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Esperamos que sea de bendición para todos.

10 Días de Oración y ruego por el Espíritu Santo


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Siguiendo la lectura de la Biblia y de la guía de estudio “10 días en el Aposento Alto” buscamos con ansias conocer más acerca del evento que transformó a los seguidores de Jesús en campeones de la fe.

Luego del Pentecostés, ninguno de los ocupantes de ese salón en el primer piso, volvió a ser el mismo. El mundo tampoco volvió a ser el mismo. La promesa de una nueva lluvia del Espíritu Santo en nuestros tiempos es tan real como lo fue para los primeros cristianos.

Queremos estar preparados para recibirla! Te invitamos a unirte en oración siguiendo este programa.

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10 DÍAS DE AYUNO AUDIO-VISUAL

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Desde el momento en que Jesús ascendió al cielo luego de su resurrección ha quedado sobre los hombros de sus seguidores un gran privilegio y una gran responsabilidad: la de compartir las buenas noticias de la Salvación en Cristo Jesús y el anuncio de su segunda venida. (Hechos 1:3-11)

Dos milenios han pasado desde entonces y seguimos aquí, tratando de cumplir con la misión en un mundo que parece alejarse más y más de Dios.

El desafío sigue allí ante nosotros, esperando a que decidamos asumir nuestra responsabilidad en llevarlo a cabo pero… nos falta algo. Esto es más que una sensación, es un hecho. Es hora de despertar y ponernos en acción!

El próximo 28 de febrero comienza un período de 10 días en el que la Iglesia Adventista del Séptimo día invita a todas las personas de buena voluntad sin distinción de credo ni nacionalidad  que deseen ser bendecidas con la presencia del Espíritu Santo a que se sumen en oración. Pedimos a Dios un Reavivamiento y una Reforma.

Será solo el comienzo de un gran despertar. Comienza con 10 días de oración y culmina con 10 horas de ayuno, en comunión, rogando juntos a Dios por el derramamiento del Espíritu Santo.

Sumamos a esta propuesta una más: bajar el nivel de ruido en nuestros canales de comunicación con el Cielo.

Como? a través del “Ayuno Audio-Visual”. Así como al ayunar nos abstenemos de ingerir alimentos, el  ayuno audio-visual impide que invadan nuestra mente mensajes e imágenes que no están en armonía con la Palabra de Dios. La propuesta es limitar al mínimo la exposición a los medios de comunicación y que al hacerlo, seamos muy selectivos en la calidad de lo que consumimos.

A la hora de elegir, puede ser de ayuda hacernos esta pregunta: estaría Dios de acuerdo con lo que estoy mirando y escuchando?  esto que estoy mirando y escuchando, me hace mejor persona?

Ocupemos el tiempo que usualmente dedicamos a la televisión, radio e internet con actividades que preparen nuestra mente y nuestros sentidos para recibir la presencia de Dios en nuestra vida:

-Leyendo textos que nos inspiren y nos acerquen a Dios (empezando por su Palabra, la Biblia!)

-Conversando con la familia y jugando con ellos.

-Tomando tiempo para estar a solas meditando y hablando con Dios, abriéndole nuestro corazón y compartiendo nuestros planes con El como si lo hiciéramos con el más cercano de nuestros amigos.

-Cuidando nuestra salud: preparando una comida saludable, haciendo ejercicio, descansando más.

Dejemos de lado las noticias, la frivolidad, la violencia y los mensajes que nos impulsan a consumir más productos que ni siquiera necesitamos. Hagamos la prueba por 10 días! Puede ser solo el comienzo de una vida renovada en Cristo.

“La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra. Debe haber esfuerzos fervientes para obtener las bendiciones del Señor, no porque Dios no esté dispuesto a conferirnos sus bendiciones, sino porque no estamos preparados para recibirlas. Nuestro Padre celestial está más dispuesto a dar su Espíritu Santo a los que se lo piden que los padres terrenales a dar buenas dádivas a sus hijos. Sin embargo, mediante la confesión, la humillación, el arrepentimiento y la oración ferviente nos corresponde cumplir con las condiciones en virtud de las cuales ha prometido Dios concedernos su bendición. Solo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento” (Eventos de los últimos días, p. 193).

Hechos 1:3-11 NVI

Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios. Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó:

—No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con[a] agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.

Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron:

—Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?

—No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús—. Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. 10 Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

11 —Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse.

Ejercicios de respiración profunda (para oxigenar el espíritu)

Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal (1 Pedro 3: 12).

mujer-meditandoCuando murió Guillermo IV de Inglaterra, una niña de diecisiete años dormía en el palacio. Al recibir la noticia de que ahora ella era la reina, cayó de rodillas y pidió al Señor que la guiara durante todos los años venideros. Así la reina Victoria inició uno de los reinados más destacados de la historia de Inglaterra.

La célebre Fanny Crosby siempre oraba antes de intentar escribir un himno. Si tenemos en cuenta que escribió más de ocho mil, se infiere que oró mucho durante su vida.

Martín Lutero dijo que oraba una hora al día, excepto en los días en que sabía que estaría particularmente ocupado. En esos días oraba dos horas completas. Cuanto más atareado estaba, más oraba.

¿Es la oración un elemento vital de tu vida? ¿Con qué frecuencia oras durante el día? ¿Te contentas con las oraciones programadas, como al acostarte, levantarte; antes de desayunar, comer, almorzar?

Quizá deberías hacer lo que hicieron los discípulos, pedir a Jesús que te enseñe a orar. Si se lo pidieras, te enseñaría lo mismo que enseñó a los discípulos, una oración corta y aparentemente sencilla. Como lo muestra The New Bible Dictionary  [Nuevo diccionario bíblico], esto fue lo que enseñó sobre la oración:

Insistencia que reclama la generosidad del Padre (Mateo 7: 7-11)

Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.  »¿Acaso alguno de ustedes sería capaz de darle a su hijo una piedra cuando le pide pan?  ¿O de darle una culebra cuando le pide un pescado?  Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan!

Tenacidad que profundiza la fe en el amor de Dios (Lucas 18: 1-8).

Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre, sin desanimarse.  Les dijo: «Había en un pueblo un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. En el mismo pueblo había también una viuda que tenía un pleito y que fue al juez a pedirle justicia contra su adversario.  Durante mucho tiempo el juez no quiso atenderla, pero después pensó: “Aunque ni temo a Dios ni respeto a los hombres,  sin embargo, como esta viuda no deja de molestarme, la voy a defender, para que no siga viniendo y acabe con mi paciencia.”

Humildad que produce la aceptación de Dios (Lucas 18: 10-14).

«Dos hombres fueron al templo a orar: el uno era fariseo, y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma.  El fariseo, de pie, oraba así: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, malvados y adúlteros, ni como ese cobrador de impuestos.  Yo ayuno dos veces a la semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.”  Pero el cobrador de impuestos se quedó a cierta distancia, y ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!”  Les digo que este cobrador de impuestos volvió a su casa ya justo, pero el fariseo no. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.»

Exaltación propia que oculta el rostro de Dios (Mateo 6: 5).

Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que con eso ya tienen su premio.

Caridad que asegura el perdón de Dios (Mar. 11: 25-26)

 Y cuando estén orando, perdonen lo que tengan contra otro, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.

Sencillez y sinceridad de corazón que agradan a Dios (Mateo 6: 7; 23: 14).

Y al orar no repitan ustedes palabras inútiles, como hacen los paganos, que se imaginan que cuanto más hablen más caso les hará Dios. No sean como ellos, porque su Padre ya sabe lo que ustedes necesitan, antes que se lo pidan. Ustedes deben orar así:

“Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre.

Unidad que propicia la respuesta de Dios (Mateo 18: 19).

Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,

Intensidad que nos vincula con el poder divino (Marcos 9: 14-29).

Cuando regresaron a donde estaban los discípulos, los encontraron rodeados de una gran multitud, y algunos maestros de la ley discutían con ellos. 15 Al ver a Jesús, todos corrieron a saludarlo llenos de admiración. 16 Él les preguntó: ¿Qué están ustedes discutiendo con ellos? 17 Uno de los presentes contestó: —Maestro, aquí te he traído a mi hijo, pues tiene un espíritu que lo ha dejado mudo.18 Dondequiera que se encuentra, el espíritu lo agarra y lo tira al suelo; y echa espuma por la boca, le rechinan los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que le saquen ese espíritu, pero no han podido. 19 Jesús contestó: —¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Traigan acá al muchacho.

Expectativa y fe que obtienen resultados (Marcos 11: 24).

Por eso les digo que todo lo que ustedes pidan en oración, crean que ya lo han conseguido, y lo recibirán.

Entrega a la voluntad de Dios que es vital (Mateo 26: 42).

Por segunda vez se fue, y oró así: «Padre mío, si no es posible evitar que yo sufra esta prueba, hágase tu voluntad.»

El diccionario agrega: «Hay en los dones de Dios cosas que un hombre nunca ha tenido; por lo tanto, “pide”. Otras que se han perdido; por tanto, “busca”. Y puertas que no han sido abiertas; por tanto, “llama”». Dejar de orar es dejar de creer. Así no se puede vivir. ¿Por qué no renuevas ya tu vida de oración? Es una experiencia que definirá tu vida para siempre.

Fuente:  http://myayo.com/

Autor:  Luis SANCHEZ

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